Yoga & Jung

En la actualidad el camino del yoga se ha extendido y su repercusión alcanza casi todos los lugares del planeta. Para algunos es sinónimo de ejercicio físico, para otros es una muestra de contorsiones casi imposibles de realizar. El yoga es un camino interior que comienza por la consciencia del cuerpo.

Sistemas de Chakras

El cuerpo está destinado a su descomposición y extinción. Por ello, en la India tanto el yoga como su tradicional medicina, el Ayurveda, estrechamente vinculada al yoga, enfatizan el cuidado del mismo para alcanzar fines espirituales que van más allá de lo físico.

La filosofía del yoga nos propone profundizar en los estados de consciencia a través de la activación de los chakras (cakras, en sánscrito, significa rueda) son centros energéticos dispuestos a lo largo de la columna vertebral. Se trata de una fisiología sutil (imaginal). Aquí, en la base de la columna es donde encontramos la serpiente enrollada, la kundalini, la cual representa la energía divina en el ser humano. Desde una descripción del cuerpo sutil en la filosofía yóguica, la serpiente es la que se busca activar mediante la práctica del yoga. Su activación promoverá un movimiento ascendente a través de la columna, activándose así los chakras con el objetivo de despertar la consciencia.


En este escrito propongo un paralelismo entre la práctica del yoga y el proceso de individuación que propone C.G. Jung. Tanto uno como el otro ofrecen un camino de autoconocimiento desde la tensión de los opuestos.

Para Jung, la individuación significa hacer consciente lo que era inconsciente. En el yoga, la conciencia a través del cuerpo nos llevará a una toma de consciencia de nuestro ser (nuestra esencia como unidad psicofísica). Desde nuestras limitaciones, en contacto continuo con el cuerpo, despertando aspectos más profundos, se obtendrá por un lado calma mental y recogimiento interior, y consecuentemente una vivencia más amplia de nuestro Ser (la dimensión espiritual). Por otro lado, ese incremento de conciencia revela el decaimiento del cuerpo y los achaques del mismo con el transcurrir del tiempo.

Desde el punto de vista de la psicología analítica, la tensión de los opuestos es lo que generará el movimiento psíquico propio del proceso de individuación. El trabajo psicológico dirigido hacia la unión de los contrarios, por un lado, conlleva una revelación potencial de nuestras luces y sombras, y por otro lado la posibilidad de la creación de un símbolo unificador que de cuenta de la totalidad del ser.

En la práctica del yoga también se trabaja con la unión de las dualidades (por ejemplo, frío-calor, arriba-abajo, tristeza-alegría, materia-espíritu, ser individual-ser supremo, etc.). Por lo tanto, también propone el equilibrio armónico de éstas.

Es así que, a pesar de que el yoga y la psicología analítica son dos disciplinas bien diferentes entre ellas, ambas proponen un camino de conocimiento y realización del ser, y finalmente de transformación, si bien la psicología analítica no trata con la concreción del cuerpo para ello como hace el yoga.

Aquí, hago referenica al hatha yoga, o yoga corporal. Según Padoux (2011) lo que se ha dado en llamar “hathayoga”, que algunos prefieren denominar kundalinî-yoga en razón del papel esencial que desempeña la kundalinî, trata con la energía cósmica-divina presente en el cuerpo que lo habita, transformándolo. Las posturas de yoga, desde el punto de vista de Padoux, son consideradas somato-psíquicas. Es decir permiten un diálogo entre cuerpo y psique.

Las posturas psico-físicas, en el hatha yoga, llamadas asanas, en tanto que psíquicas, se prestan también a una lectura e interpretación simbólica, una que aparece repetidamente en la filosofía del yoga, es el motivo de la serpiente. En este sentido la serpiente, que para Jung es un símbolo que representa a la psique, en el yoga es un símbolo clave para entender la expansión de la consciencia en el movimiento ascendente de la kundalini (kunda es serpiente) a través de los cakras (centros energéticos) dispuestos a lo largo de la columna vertebral.

Es interesante observar que el camino del Tantra, otra forma de decir, hatha yoga, al igual que la psicología de Jung, ofrecen caminos simbólicos para el desarrollo personal. Cuando digo caminos simbólicos, me refiero a algo desconocido que no está en un comienzo de una práctica, pero a medida que uno se estira en la esterilla deja, en ese momento presente, suceder psico-físicamente.

El alma fue la pasión de Jung desde la que creó su cuerpo teórico. Según Jung, el alma o psique es autónoma. La realidad psíquica se expresa a través de imágenes.

Mi intención es establecer un puente entre la práctica del yoga y el proceso de individuación. A partir de la imagen de la serpiente.

La serpiente se nos presenta generalmente como un reptil peligroso, amenazante y también como imagen que evoca la salud. Basta mirar el ícono de una farmacia en donde se ve representada alrededor de un cáliz o un báculo. Antiguamente era la imagen de Asclepio o Esculapio, hijo de Apolo, como promotor de la salud del cuerpo, y la serpiente como portadora de ese veneno que, en pequeñas dosis, también puede tener el potencial de la curación. También desde la mitología griega, Hermes o Mercurio, tiene como atributo el caduceo con serpientes enrolladas, mismo atributo de Asclepio. En la filosofía hindú, es Siva, dios de los yoguis, quien portará la serpiente en su cuello como recuerdo de este veneno que ha sido tragado por él para salvar a la humanidad. En la filosofía del yoga, la serpiente aparece representada como kundalini, que se encuentra enrollada en la base de la columna vertebral y es a través de las prácticas de yoga en donde se busca despertarla para que comience el trabajo de activación de chakras, círculos energéticos dispuestos a lo largo de la columna vertebral. Esta metáfora de la serpiente me permite comenzar (serpenteando) este recorrido simbólico.

El proceso de individuación es uno de los conceptos más substanciales en la obra de Jung junto con el de inconsciente colectivo y está íntimamente relacionado al aspecto religioso imago Dei o chispa divina. El yoga, hace hincapié en la experiencia de lo espiritual en cada uno de nosotros, esta conexión del ser individual con el Ser universal, es decir, con toda la humanidad. La noción de inconsciente colectivo en Jung también supone una conexión con toda la humanidad. En el proceso de individuación el individuo se singulariza y encuentra su unicidad sin perder el contacto con esta realidad más amplia, colectiva.


En la individuación, al igual que en la definición de yoga, está la idea de unión, reintegración, completud y lo que resultará de esta unión será una personalidad más amplia que no tiene que ver con la perfección sino con una personalidad más completa en la que contempla tanto lo uno como lo otro, los opuestos complementarios, esto es la dualidad.

La transformación de la materia, que se expresa en el simbolismo de las posturas (asanas) en el cuerpo (somato-psíquicas), permiten una transformación progresiva de la personalidad total cuyo objetivo último es la experiencia plena de la esencia espiritual, esto es, en términos de Jung, el proceso de individuación.